viernes, 15 de mayo de 2015

FLORES DE BODA

Teatrillos Lishui

Título: Flores de Boda

Actores:

1.-Isabel (la novia)
2.-Antonio (el novio)
3.-Marí Jose (la madre de la novia)
4.-Ramón (el fotógrafo)
5.-Alberto (el amigo del novio)
6.-Ana (la amiga de la novia)

Escenario:

Isabel, Antonio, Mari Jose y Ramón están en un jardín lleno de flores. 

Los novios necesitan unas fotos para el día de la boda. Isabel está muy guapa. Tiene un peinado muy elegante, muy bonito. Antonio trabaja en la construcción. Siempre está sucio. Hoy no. Hoy parece un actor de cine.

La madre está muy contenta. Ayuda a su hija. Pone un ramo de flores en las manos de su hija.

El fotógrafo habla con los novios. Y les dice cómo ponerse.

Unos amigos de los novios pasean, también, por el jardín. No saben que los de la foto son sus amigos. Cuando se dan cuenta se ríen mucho y, después de gastar alguna broma, discuten entre ellos.  

ACCIÓN

Isabel (A su madre): ¿Estoy guapa, mamá?
Mari Jose (A su hija): Guapa es poco, mi niña. El fotógrafo hoy tiene fácil trabajo. 
Ramón ( A Mari Jose): Mari Jose, ¡por favor!
Mari Jose (A Ramón): Es verdad, Ramón. Mi niña es la flor más bella de este jardín.
Isabel (A su madre): Mamá, no digas tonterías ahora.
Mari Jose ( A su hija): ¿Qué tonterías ni qué niño muerto?
Ramón (A todos): ¡Silencio! ¡Empezamos! 

Ramón (Dice al novio): Con tu mano izquierda coge la mano de la novia. Y con la otra, agárrala del hombro.
Antonio (La ha cogido de la cintura).Yo creo que es mejor de la cintura. Es más bonito.  
Mari Jose: ¡Pero, bueno! ¡Tantas manitas!
Isabel (A su novio): No hagas caso, cariño.

(Alberto y Ana aparecen en escena. Pasean y hablan de sus cosas, en voz baja)
(Ana ve a sus amigos vestidos de boda, y se asombra) 
Ana (A Alberto): ¡Anda! ¡Mira! ¿No son Isabel y Antonio?
Alberto (A Ana): ¡La madre que me parió! ¡Parecen de Hollywood!

Alberto (Grita a los novios): Esa bella flor la quiero yo también. ¡Guapa, no, guapísima!
Antonio (A Alberto): ¡Tú calla, chiquillo, que estamos trabajando!
Ana (A Alberto): ¡Bocazas! ¿Qué le dices a Isabel? ¡Te doy una...!
Alberto (A Ana): Que no, mi niña. ¡Que no! ¡Que digo por el ramo de flores, y no por ella!
Ana (Enfadada, a Alberto): ¡Vamos a casa! Pero, primero...¡cómprame unas flores!

Ramón (Suspira). ¡¡¡¡¡Ay...el amor !!!!! 

FIN







PURO TEATRO

Llegó el día de verme con mis alumnos. Martes, un grupo, dos sesiones. Jueves, dos grupos, dos sesiones por cada.  Cada sesión es de 45 minutos. Entre 20 y 25 alumnos, aunque oficialmente son más los apuntados. A veces no asisten puesto que están atendiendo a otras actividades de la Universidad, como competiciones deportivas... detal forma que se solapan horarios... y yo qué se qué otras razones. Da igual, entre 20 y 25 alumnos. Alumnas, casi todas... "los/las". 

El objetivo que se me ha propuesto es hacer que estos hagan uso de el castellano. Que no me ande con gramáticas ni porqués del uso del subjuntivo. Para eso tienen otros profesores de lengua castellana: tres vascos y una china. Estos vascos  son también profesores de inglés, Licenciados en Filología Inglesa. En Deusto. Así que el de Markina tiene que hacer que los chinos hablen. En China también deben cocer habas por lo que me cuentan estos profes. Alumnos desmotivados. Mayormente obligados por sus padres a asistir a clase. Poco críticos. Sumisos. Extremadamente enganchados a los smartphones. Ley del mínimo esfuerzo. Memorizar, hacer el examen y lo que por un oido ha entrado, va saliendo raudo por el otro.

Esto me suena. Un alumno tiene que saber lo que tiene que saber, que es mucho. Y luego tiene que poner en práctica lo que sabe, que no siempre se dan las circunstancias. Si, además, no está motivado, pero sí obligado, y tener que aprender español, cuando no existen iconos gancho para estos adolescentes, ¡ya te digo! Sinceramente el mérito que tienen quienes aquí enseñan es... inconmensurable. ¡Cuando en Leioa, en Erandio, alumnos que toda la vida han estudiado el idioma euskera, y las asignaturas en euskera, y no lo utilizan en la vida diaria! Incluso les parece que quienes lo hablamos somos una especie de rara avis, o bien que nos dedicamos a la enseñanza, que es el único ámbito con que identifican al euskera. Exagero un poco. O me quedo corto. No lo sé.

Y resulta que a los chinos hay que hacerles hablar. Pues lo haremos. Como decía el bolero de "La Lupe": "Teatro, tu vida es puro teatro" (      https://youtu.be/3weAOwmKZXo  )
Hagamos teatro. Callejeros viajeros, Lishui transportada a nuestras calles. Imaginación y predisposición. ¿Qué más hace falta? Escenario. Si. Pero primero, hagámoslo sin escenario ni cortinones. Ya llegará eso también. ¡A contagiar ganas tocan!

¿Y qué tenemos en el menú, en qué quiere la profesora china que yo incida? Me dice que frases, giros, expresiones que están en el día a día de nuestra forma de hablar y, por contra, no van a aparecer en los  rígidos y seriotes libros que aquí utilizan. Y, junto a ello, la "erre". El uso de la "erre". Los chinos lo tienen difícil, la verdad sea dicha. Como para irles con "el-perro-de-San-Roque-...."

Dicho y hecho. La semana pasada (hoy es viernes, 15, cuando estoy contando lo ocurrido a lo largo de estos siete días) comenzamos. Desde el primer momento la atención, respeto y silencio me fascinaron. También es de decir que les metralleé. No les dí tiempo a despistarse. Les acribillé con juegos de palabras y tonadillas que me iban viniendo a la cabeza según se presentaban con sus nombres españoles: una se llama Estrella (cómo no saltarle con hay-estrellas-sol-y-luna-...), otra Inés (Inés-Inés-Inesita-Inés-...), Teresa (la-marquesa-tipiti-tipitesa-...), esta otra Blanca (¡quién no tiene una Blanca en su casa!), más allá Atenea (¡cómo no dibujarles un Partenón en la pizarra!). Etcétera, etcétera, etcétera.

Les escribí un teatrillo : "Flores de Boda". Aquí son muy dados a los formalismos antes de la boda. Y muy horteras, todo sea dicho, siempre desde nuestro punto de vista dosmilquinceañista que parece que venimos de vuelta de todo. El "teatrillo", con este nombre se ha quedado ya instaurada la serie de otras producciones que iremos generando.  ¡Qué cachondo, sano, productivo, eficiente, motivante y dinámico el proceso de aprendizaje, cada cual de su papel! Y ¡ni te digo! el acercamiento a -lo que pude transmitirles de- el "alma" de los personajes y su puesta en práctica por un chino a tropecientos mil kilómetros de distancia de donde estas expresiones se utilizan. 

"¡La madre que me parió!", "!Qué tonterías ni qué niño muerto!", "Ramón" (con una "erre" como la copa de un pino)... y más.

¿Y se lo aprendieron de un día para otro? Pues sí y no. Algunos sí.Otros no tanto. Pero todos, toditos todos, pusieron un empeño que para mí quisiera yo en las verdes praderas de mis clases de Sociales allá por casa. Hicimos varios ensayos. Y ¡A escena! ¡Lo que pude reirme! Igualmente ellos y su profesora china que también estaba por allí y lo grabó con su cámara. Lo grabamos en clase, sin más medios ni atrezzo que un par de gorras. Para el siguiente "Teatrillo Lishui" voy a ver si gestiono un escenario más ad hoc. 

El texto de "Flores de Boda" irá como una entrada aparte en el blog.

A ver si Confucio o Buda me echa una mano. Que yo creo que sí pues esta mañana, según volvía a mi apartamento de haber estado comiendo, o sea martirizándoles la comida, con dos de clase, hablando exclusivamente en chino, o sea, muchísimo más lento que el caballo del malo, un señor que estaba sentado en una moto, con un gorro de paja, de "campesino", digamos, me hace ademanes para que me acerque y me dice tal y tal. Yo, que lo siento pero que no le entiendo. Me hace con sus dedos como si escribiera algo en su mano. Sigo sin entender. Me ve el rotulador en el bolsillo de la camisa, me lo coge y empieza a escribirme algo en su mano. Nada, no pillo. Saco el móvil, con la aplicación "Trainchinese" que le gusta a mi sobrino Gurutz y allí me escribe en caracteres chinos  攡陀 que se debe pronunciar algo así como fó tuó, y viene a querer decir "Que Buda te proteja". Pues eso, con estas alforjas no puede salir mal esta estancia.





miércoles, 13 de mayo de 2015

EDIFICIO vs CASA

Ya me han asignado las clases que tengo que impartir. Son tres grupos de alumnos que tienen, entre otras asignaturas, la de español. Sandra me explica las características de estos grupos, qué nivel tienen, qué se puede trabajar con ellos, cómo son y qué habitos tienen. Me voy haciendo una idea. El Jueves tendré mi primera clase. Algo tendré que preparar. Hay nervios. Uno lleva tropecientos años en esto de la tiza. Pero con chinos... impone. No sabes por dónde pueden salir, cojear, o tirar. A priori no sabes. Y le das a la cabeza. Lo haré de tal forma. No, mejor con un Power Point. Una grabación. Un invento así y otro asá. 

La noche y su insomnio correspondiente te fastidia físicamente pero te ayuda a pensar y darte cuenta de lo que decía mi cuñao riojano: "la gali con la po, galipó". Lo más fácil es lo más difícil a veces, si es que no tienes claro qué quieres, dónde estás y, sobre todo qué te ha traido hasta aquí. A mí me han traido las ganas de conocer a este personal, jugando en su campo, y con un bagaje a las espaldas de torear situaciones escolares de lo más variopintas. La Universidad de la Enseñanza que has visto/aprendido/aportado/ y enseñado en los distintos colegios, Ikastolas, Institutos... eso es lo que hay que poner en práctica. En China y en la Conchinchina. Y ahí Estanis se siente cómodo. Ya os contaré.

He conocido a los bilbainos y la duranguesa que trabajan aquí. Les he traido el periódico, atrasado ya, del día que salí de Bilbao. Hay quien se lo acercó a la nariz porque, decía "es que huelen distinto" los periódicos aquí. Buena gente esta. Muy buena. Lo que me han ayudado los primeros días, y hasta hoy, es impagable. Ellos no creo sean conscientes de lo que me han ayudado, a pesar de que se lo digo más de una vez. Lo que me han podido describir en estos primeros compases ha sido un compendio de todo lo que durante este curso en Bilbao hemos estudiado de China, su carácter, sus pros y sus contras, sus fuerzas y debilidades. Todo ello narrado en un pis-pas, según me iban enseñando qué se puede pedir para cenar, para comer dónde sí, dónde no, cómo son, qué piensan, sus hábitos... O sea lo que anteriormente he dejado escrito más arriba pero con los ojos de "casa". Pues eso, pues. Haciendo chistes del Athletic y la final. Oso ondo. 

Ya empiezo a ver el "edificio" donde vivo, como decía ET, "mi casa". To feel home. Es otra cosa. Anímicamente se ve el mundo de otra forma. Estos están como profesores de inglés y de español. Tienen una responsabilidad distinta a la mía. Un contrato laboral en toda regla y su nómina  la paga la Universidad de Lishui. A mí no me paga un sueldo, según estaba estipulado. Es más que pagar lo que me brinda esta Universidad. Aparte de la "casa", la atención que están teniendo conmigo, la experimentación como educador en un contexto absolutamente distinto y las clases de chino -en chino- que me han ofrecido (y a las que he comenzado a asistir esta segunda semana en que ahora escribo).  





martes, 12 de mayo de 2015

PINTA


 La Universidad, de mano de Sandra, me invita a tener un primer contacto con la ciudad. A ver qué pinta tiene Lishui. Es mi segundo día aquí y estoy bien dormido y descansado. Esta es la calle principal. En aquella montan los tenderetes a la puesta del sol  y el guirigay debe ser fino. Habrá que venir a esas horas. Más allá, -"¡Cuidado con la moto!"- está esta otra calle que tiene..."Espera, y esas callejuelas que veo que se adentran entre esas destartaladas casas?" Nos metemos en un pequeño laberinto en el que hay de todo menos la China que se come al mundo. Más bien, es la China que sufrió/disfrutó sus turbulentos siglos XIX y XX en primera persona pero a quien no llegó el mensaje de puesta al día postMao. Mi cicerone, 26 años, no había entrado nunca en este laberinto de casas de adobe,  ladrillos macizos, tejavanas de aquella manera, y demás cuchitriles. Cien metros más allá salimos a la calle tal, ésta sí puesta al día. O sea, tiendas "de chinos" de las que hemos estando viendo hasta ahora en nuestros pueblos y ciudades, pero multiplicadas y corregidas hasta decir basta. 

De esta provincia es de donde más del 80 % de chinos de España proceden. ¿Por qué? Porque es la provincia con más espíritu emprendedor de China. No me lo he inventado, me lo han dicho chinos y no chinos. Y entre estas calles y puestos de venta mil, llegamos a un tramo en que no pasea nadie. Los vendedores/as están a la puerta o de cháchara mientras otros trabajan o bien se tumban a la bartola a darle al palique. ¿Por qué aquí no hay tanto bullicio? Los comercios son bien llamativos, con una especie de abanicos circulares gigantes, claramente decorativos, si no bonitos son, sí, llamativos. Son los "hua chuan", ornamentos que acompañan al difunto en su camino al cementerio. ¡Ajá! ¡Ello era! ¡Como para pasearse por aquí si no es por fuerza mayor!

Saco fotos a más carricoches, bicis, motoretas, tenderetes... -uno tiene el complejo de descubridor-de-américa cuando sale de su ombligo, además de pesar mucho las campañas del Domund del colegio de Markina cuando hacíamos colecta para los "chinitos"-. Así que mi guía china me reclama que también repare en las amplias vías, rascacielos y cochazos que también hay. ¡Ya lo creo que hay! Y sin moverme de mi sitio, un giro de 180 grados y ahí están, mirándonos como gigantes, los rascacielos, las urbanzaciones más chic, el futuro hecho ladrillo, el precio del mercado, el lugar en el mundo que se busca, la mejor zona de Lishui. 

Dinero y amor. 140 metros cuadrados a 15.000 yuanes/metro... un total de 2.100.000 yuanes, dividido por 6.45 (habrá  mejores cambios, sin duda, yo hablo del mío en el aeropuerto)... sale un total de 325.000 €. Un sueldo de maestro recién licenciado, libre ya de impuestos, ronda los 4.500 yuanes/mes, (multiplicado por  12 meses y dividido por 6.45, sale a unos 8.400  €/año.  Lo paga, el piso, el chico (y la familia del chico, que para eso han ido ahorrando durante años). La chica pone otras cosas, como puede ser el coche, y se va a vivir a la casa del chico cuando se casan. Que, por cierto, se han de casar antes de los 27, más o menos. Sí o sí. Y si no has encontrado ese amor verdadero que... pues ese, si no lo has encontrado, también. Te casas. Y punto. Esa es tu misión. La de los dos. ¿Y el amor? ¡Ay, el amor! (Esto último me lo han contado. Lo dejo escrito porque me pega que así sea. Pero espero corroborarlo con el paso de los días y más datos tenga).

Seguimos. ¡Hombre, por fin! Un templo chino. "Que no es un templo, que es un lugar donde antes mi abuela solía desembarcar cuando venía a Lishui cuando se utilizaba el río como via de comunicación". "Ahhh!" Pues muy bonito (el, digamos, templo). Y el rio. Y el paseo que han construido a lo largo de su rivera,  ¿con "v", con "b"?que se parece al de Hondarribia, que me recuerda al de Hondarribia, mejor dicho. ¡No se enfade nadie! 

Interesante paseo. Interesantes apreciaciones del cuerpo y del alma de esta buena gente. Buena gente es toda. Hasta la de (----). Todos tenemos nuestra concepción de buena y no tan buena gente. La de aquí no sé cómo será. Ni lo sabré. Sí sé más que ayer, pero menos que mañana. Como aquella medalla del amor de cuando las campañas del Domund. (¿Esto no estaba dicho ya? ¡Menos mal!) Fin de la entrada. Buena PINTA.







lunes, 11 de mayo de 2015

YA EN LISHUI



Mucho chino en China, se dice. Por algo será. Creo que no se dice eso de Shanghai. Allí debe haber mucho aire occidental. De Lishui, doy fe que sí. En esta ciudad debemos de vivir ...no sé, pero en mis primeras 24 horas de patearme la ciudad, no vi ningún occidental. Ninguno es ninguno. 

Un profesor de la Universidad, Mister Li, me estaba esperando y me llevó a la Universidad, donde tenía ya asignado un apartamento en el edificio de profesores extranjeros. Cuatro plantas, 12 apartamentos. Me dicen que aquí residen también otros españoles (que irán a ser dos bilbainos y una durangarra. Y alguien de Estados Unidos, Inglaterra, Suecia...y no sé quién más. Cada cual con su apartamento, bien dotado, nuevecito, su lavadora, su nevera, su microondas, su... todo. Rodeado de mucho árbol, sombra fresca, y en medio de un complejo universitario donde convivimos profesores y alumnos. Estos, unos 10.000, recibiendo clases y viviendo en habitaciones de a cuatro y con un régimen, por lo visto, bastante estricto de horarios, y demás disciplinas. Ya les dedicaré alguna entrada, o más, específicamente a ellos. Aún es pronto. 
 
Me recibió, ya en la Universidad, junto a Mr Li, la profesora -china- de español que será mi referente en lo que a dar clases de español toca. De nombre Sandra. Se ponen nombre europeo. Tienen su nombre chino y otro "occidental".  Gente encantadora, por ahora al menos. Muy educada, muy atenta, muy pendientes de mí desde el primer momento. Me enseñan los enclaves básicos del día a día, el supermercado -la tienda de la esquina-, con los productos sota-caballo-rey para casa, me enseñan las instalaciones, la ubicación de diversos edificios, jardines y arterias principales de este complejo universitario mientras se le ha llamado al "chispas" para ajustar la tele, que no funcionaba, la lavadora que tenía no sé qué, y la nevera que si el enchufe... en todas partes cuecen habas.

Para un primer día, más que suficiente. Buenas noches, hasta mañana. Aquí oscurece prontísimo, a las siete. Buenas noches, Mr Li, Buenas noches, Sandra. Media vuelta y a casa... al teléfono. Andará alguien por casa, siendo la hora que es, le quitas seis horas...pronto aparecerá alguna hija -Sonsoles, por la hora que es, todavía no- al otro lado del Wechat, del Wasap o de lo que sea. Please ! Y así fue. Con eso, a dormir y a descansar, que el cuerpo estaba más despistado que el alma. 




domingo, 10 de mayo de 2015

LONG DISTANCE BUS

Me esperan seis horas de viaje en autobús. El billete, qué autobús, a ver si te entienden, a ver si les entiendes, a ver quién te toca al lado, habrá parada para comer, para ir al baño. Quien sepa el mínimo minimorum de inglés, capitán general. Quien haya estudiado chino en España y no lo ha practicado antes, soldado raso.  A la hora de comprar el billete, risas y nervios pues todos éramos soldados rasos...hasta que apareció una chica china que también iba a Lishui, que no sabía ni siquiera una palabra de inglés pero venía de trabajar en Italia. Capici? Espagnolo e italiani capici. Mis risas supongo que llegarían hasta oídos de mi cuñado Miguel -los discos de música italiana que me regaló- y el cachondeo que me traía yo viéndome en tamaña situación hicieron que la cosa fuera, digamos, leve. Entrando al autobús veo que el personal se quita los zapatos y los va introduciendo en una bolsita de plástico. ??? Y los asientos... asiento/cama, o sea una cama tipo psicoanalista de película, en donde viajas recostado, con tu edredoncito (mejor no mirar si limpio o menos limpio), tu aire acondicionado, tu silencio (se agradece que no te machaquen con sus interminables hilos musicales con sus -todas- canciones (duo pinpinella style) igualitas igualitas. Parada para comer algo. La ialiana me explica algo de este área de Tudanca china. Muy limpia y ordenadita. Pero no compro nada. Me quedaba la última bala en la cartuchera. Bocadillo de jamón y queso de Negurigane. Y se portó. ¡Vaya si se portó!


¿CÓMO HUELE?

Una vueltita por el barrio. Barrio o no sé. Por si acaso, como Pulgarcito, dejando claritos los pasos andados para luego desandarlos y volver a "casa". Un mensaje de Ana, de Panamá: "¿Cómo huele China?". Es verdad. Huele distinto. Estoy prácticamente en la desembocadura de alguna ramificacióon de algún río cerca de Shanghai. Nada que ver con la "famosa" ciudad. Extrarradios del extrarradio. El río/ría viene bastante sucio, aguas casi estancadas y con un color que ni el Nervión en sus "aquellos" años. Un señor, mayor, sentado en una barquichuela, haciendo una equis con sus piernas, lanza no sé qué que no es una caña pues no tiene pita, pero sí que parece de bambú, la lanza, o la introduce en el agua con intención de buscar algo (espero que no sean peces para comérselos), remueve el fango y sale una masa de agua de color aún más oscuro...Sigo adelante, no quiero acercarme a ver el botín. Me da algo. 

Y sí que huele a ...no sé. Hay muchos talleres, mini talleres, mini mini talleres o más pequeños aún donde reparan de todo junto a una mesa donde la mujer está calentando un puchero y tienen unas sillitas donde come alguien de la casa. Ahí está el olor, ese es el olor de China, me digo yo. Grasa del motor de la moto, grasa de taller mezclado con vapores del puchero (ójala no estén dentro los pececillos que buscaba aquel buen señor).

Algo no me cuadra, de todas formas. Huele a algo más. En la calle me parece oler a los todoacien chinos. No puede ser. Estoy en la calle. Pues sí que huele a todoacien. Motos eléctricas, silenciosas (pocas de gasolina), bicis, carricohes, cohes, bocinas, semáforos bajo interpretación de cada cual. Carricoches, bicis, motos y sus acarreadores, con una capacidad de carga que ya quisieran para sí nuestras furgonetas tan férreamente controladas por la autoridad competente.

Vuelvo a casa. Estoy cansado. El sueño/cansancio supera a la curiosidad. La recepcionista del hotel, amabilísima y habla inglés, con sus colegas de mostrador que justo saben decir good morning, junto a el señor/empleado hace-de-todo y que no sabe que pueda haber otro idioma que el chino (y p'a qué) forman un cuadro, cuando menos,
simpático, quizás significativo de lo que me voy a encontrar en días venideros... ¡Quién sabe! 

Pero sigue el olor a todoacien. Hasta que descubro, en el mapa, que hay una fábrica textil a un par de manzanas. El olor ese que no sé si es a nylon, o a qué componente químico. Ese. Ese a lo que luego tambíén huele todo lo que compras en las tiendas y tenderetes de aquí, con tanto envoltorio (tanto, tantísimo) de plástico para absolutamente todo. Y todo va al mismo cubo de la basura poror lo que he visto hasta ahora, en que tan sólo en dos esquinas he encontrado sendos contenedores donde separaban el pástico y el "resto".