domingo, 24 de mayo de 2015

IDIOMA (I) EL CHINO DE LOS CHINOS

En 10 segundos ¿quién sabe señalar en el mapa dónde está Uganda?
En otros 10 ¿dónde está California? Y nadie ha estudiado específicamente la geografía de California. Está claro porqué sabemos más de California que de Uganda. Recuerdo perfectamente cuando una alumna mía, hace cuatro o cinco años, me preguntó en 1º de la ESO que a ver por qué no estudiábamos China como lo hacíamos con  Mesopotamia o Egipto. Aparte de las razones que pude darle (del neolítico a las "primeras" civilizaciones,  etcétera) fuí sincero con ella y le dije abiertamente que porque no tenía/teníamos ni idea de China. 

Lo que sí que veíamos en esos años -y un poco antes también, pero no mucho más- era que en esta esquina habían abierto un restaurante chino, un poco más allá, donde había un curioso "todo a cien", justo cuando empezábamos a cambiarlo de nombre pero no nos acostumbrábamos a llamarlo "todo a 1 €" resulta que habían venido unos chinos, (de esta provincia de Zhejiang donde ahora estoy  -esto no lo he sabido hasta prácticamente anteayer-) y habían montado un "bazar chino", al que finalmente le hemos bautizado "donde los chinos" o "el chino de la esquina".

Y empieza la cantinela: no se juntan con los nuestros, viven cien mil en una casa, a saber lo que comen, dónde enterrarán a los que fallecen, qué poca calidad la de sus productos, siempre está abierta su tienda, no tienen domingos, huele especial, qué rápido han aprendido a decir los precios, de dónde puñetas sacarán semejante stock, el hijo de "los chinos" va a la escuela y ha aprendido en menos que canta un gallo, castellano, euskera, inglés y en mates es un figura...

Y han pasado no 10 segundos sino 10 años y Estanis seguía sin situar en el mapa Pekin, Hong Kong ni Nanking. Atxaga en su gran libro Obabakoak -disponible en todos los idiomas-  tiene un relato corto, a mi modo de entender el mejor de su narrativa, con título en latín "Post tenebras spero lucem" donde habla de una maestra rural y sus relaciones peculiares con algunos alumnos y aquel entorno mágico de Obaba. En sus primeros párrafos nos sitúa aquella escuelilla, rural a más no poder (la cual yo en mi fuero interno la ubicaba en Larruskain, un barrio a 8 km de Markina), con su mapamundi donde los alumnos situaban a Pekin, Nanking, Tianjin.. y se recrea en la musicalidad de aquellas palabras. En este relato, insisto que muy recomendable, Atxaga me hizo ver hace muchísimos años ya lo simpática que podía hacérseme una palabra por su musicalidad, además de por su significado.O sea que había gente que ya tenía noticias de China, con soniquete y todo.

Shanghai había tenido frontón. Tianjin también.(Vaya un saludo a los Urizar, Iriondos... ). Hong Kong. Macao. Mucha gente de mi pueblo había estado por allí de pelotaris. De allí a Manila, Yakarta, América, Norte y Centro, a El Cairo, a Madrid, Barcelona, a Vigo... De poco, pero de algo me sonaba, por lo tanto, la China real. 

Y 55 días en Pekin, con su storyboard pintado por Mampaso, y La Dama de Shanghai con Rita Haytworth o Ava Gardner, y Bertolucci rodando en la Ciudad Prohibida. Poco más.

Lo siguiente eran los "bazares chinos" y la prensa que no paraba de hablar de la potencia en que se estaba convirtiendo China. ¡Que nos come en coco!

Y yo: qué poco atractivos se me hacen estos chinos. Y a renglón seguido: algo tienen que tener. Algo atractivo, sugerente, delicado. ¿Qué será, será? 

Y un día que estaba esperando a mi hija mayor a la salida de la academia donde recibía apoyo matemático para su carrera, en Bilbao... veo un cartelito en la pared: "se dan clases de chino". Seguro que conociendo un poco su lengua me será más fácil conocer su "algo tienen que tener". Dicho y hecho. De aquellos polvos, estos lodos.

Allí empecé a ver que el meridiano Greenwich puede quedar también muy coqueto en la parte izquierda del mapamundi. ¡Ostras, Pedrín!

Y además los estudiantes de esta Universidad están muy orgullosos, a sabiendas o dirigidos (¡dónde no hay dirigismo! -esto, otro día-), de su sitio en el orden mundial y así lo dibujan y escriben en unos paneles tal y como me han dicho las de la foto "para expresar el respeto y el amor a la ciudad y a nuestro País". Cada mes, por lo visto, tienen un tema para ser expuesto con tizas de colores en estos paneles. Es evaluable. El profe de turno pasará por ahí con su cuaderno de notas.









3 comentarios:

  1. Hoy has subido el tono, seguramente porque vais a jugar la UEFA, y una contestación adhoc me exige más tiempo que el que tengo. Se están cerrando los Colegios electorales, y empezará el bombardeo de cifras y opiniones al respecto.
    Quede constanciande que te ha leído tu fiel lector, y que tiempo habrá para hablar de tantas cosas. A ver si podemos.

    ResponderEliminar
  2. Que vienen los chinos!!!! Ah!!! No !!! Eran "las suecas" las que venían en las películas de José Luos López Vazquez. Muchas películas han hecho que viéramos China a través de la pantalla, como aquellas de patadas al aire y saltos acrobáticos, que Bruce Lee ejecutaba tras unos grititos agudos y un par de caricias en su nariz con el pulgar de su mano.
    Esa idea de China, reforzada con los necesitados chinitos del Domund y los documentales con los pobres chinos rurales inmersos hasta la rodilla en los campos de arroz tras el yeratico buey. Pero seguro que china no es (sólo) eso, que hay mucho más y diferente. Y de lo que estoy también seguro es que tú me (nos) vas a ayudar a descubrirlo.
    Mucho ánimo para seguir disfrutando de las novedades de cada día. Ah!! Y muchas felicidades por haberos metido en las competiciones europeas!!!
    Un abrazo!!!!

    Alfonso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las hieráticas reses chinas ni se inmutan por el chorreteo del gana/pierde electoral nuestro. !A dónde vamos a parar! Iré a un templo taoista aquí cercano en busca de consuelo, porque mi partido ha perdido y me duele mucho: el Eibar nos ha dejado. (Por poco, espero).

      Eliminar