viernes, 22 de mayo de 2015

EL EQUILIBRIO DE LA BICI

Hace una semana que no escribo nada en este blog. Parece, me parezco yo, que me he desinflado. Las dos primeras semanas han sido de un ritmo muy fuerte para quien esto escribe. ¡Cuidado! Que no estoy diciendo que físicamente esto canse más o menos que cualquier otro trabajo. No, nada de eso, ni por lo más remoto. Pero quien haya leido las entradas anteriores habrá visto que no había dia en que Estanis no se encontraba con algún evento que le dejaba desorientado, fascinado, perplejo, sorprendido, o entretenido.

Los días pasan y cada uno va encontrando su casillita donde ubicarse en este juego de barcos. Las sorpresas siguen. Aquí hay para dar y tomar. Las imágenes que van haciéndose sitio en el disco duro vienen como más pausadas. Pero, insisto, hay para dar y tomar.

Y es mi intención seguir contándoos y describiéndoos lo que tengo entre manos. Una semana callado es mucho tiempo. La bicicleta, si no se pedalea, se cae a un lado, a no ser que vayamos en cuesta abajo. Aquí de cuesta abajo, nada. Cuesta arriba. Y habiendo mencionado las pendientes, creo que es momento de que os hable de algo que dejé caer hace ya bastante y al que le dedico mucho, mucho tiempo, física y moralmente hablando, si es que el tiempo es mensurable moralmente, a saber, el del idioma chino. Veremos cómo os explico y me explico la relación de este idioma y el que esto escribe. 

Tampoco lo voy a hacer de una sentada. Así que lo haré cuando coja otra vez carrerilla. Hoy vayan tan sólo unas foticas de curiosidades que he visto estos últimos días.

Por ejemplo uno de los muchos edificios de estudiantes, a dos pasos de mi casa, en un día soleado y seco. Seco, que no es cuestión baladí. Con la humedad que aquí acostumbra, la ropa tendida en el balcón, aireado, de mi apartamento, tarda cinco días en secarse. La colada, se puede ver, bien tendida en las ventanas y jardines adyacentes. Son muy pulcros, por lo que hasta ahora he visto. 

No les gusta que les dé el sol. Estiman mucho la piel blanca. Blanca, pero !blanca! Hacen lo imposible para protegerse del sol. Esta moto. Elegante donde las haya. Para la lluvia también está muy bien. Porque aquí llueve. Y con ganas. Y con calor. Que por ahora, ni tan mal. Dicen que en Agosto la suma de calor y humedad es exasperante.

Y las barbas de Fumanchú. Tenía que existir este personaje, tantas veces lo hemos visto en mil y una viñetas. Aquí estaba, en un parque, a la sombra, fresca sombra de un parque bien diseñado, sin complicaciones pero con lógica aplastante, para los días de calor. Mucho árbol, agua y unas sillas/mesas donde se congregan para echar la partida, hombres y mujeres, con cartas tipo póker. 

Otro día nuestra responsable de "lengua china" y otra profa (que no sé cómo no se desesperan conmigo) nos llevaron a mi aventajadísima compañera de estudios, una japonesita de 18 años, y a mí a ver una colección extraordinaria de un tipo de cerámica que en el diccionario viene traducida como celadón, seguidamente, allí mismito, una ceremonia del té, con todas las de la ley ¡qué elegancia y parsimonia! después de haber practicado unos minutos con los pinceles y su tinta china escribiendo según mandan los cánones. Esto tuvo su continuación: nos invitaron a comer a un restaurante, sin salir de aquel edificio, chino elegante de película,  donde no nos dejaron pagar. ¿Será el protocolo? ¿Será, qué será? Parece que es una forma de decirnos que están muy contentos con nosotros. Y que en esta Universidad son muy respetuosos con quienes de fuera hemos venido ¡hasta aquí! a aprender su cultura.
(Cabe la posibilidad de que en posteriores entradas de este blog me desdiga de esto y os cuente que son mucho más rastreros, y resulta que... todo puede ser, pero no lo creo).

Y también hay una foto para que os hagáis una idea de cómo se compra el arroz aquí. Nada del saquito de arros "sos" de toda la vida. Como mínimo este pedazo saco de...¿cuántos kilos? Ahí está mi mano para que comparéis. Y esto no es nada. Porque la siguiente foto os indica el stand de arroz de un supermercado, donde ya el saco de varios kilos anterior es una minucia. (Se lee 2.38 yuanes =1/2 kilo. Si 1 € = 7 yuanes... el kilo sale en € a...). Siguiente pregunta, ¿por qué no ponen los precios como "allí", acabando en .99 o .39 ? Aquí parece que es .38, .68... Ya preguntaré.

Son estampas, no técnicamente cualificadas, ya lo sé, pero sí curiosas para quien desde "Occidente" pueda leer. Pronto habrá más. Y hablaremos del idioma.






4 comentarios:

  1. Itxaroten nengoen azken berriak. Animo eta segi idazten.

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  2. No te acostumbres a no asombrarte a cada momento, porque ya pareces un ciudadano que habla de las cosas diarias, que van siendo familiares. Deja correr tu imaginación y tu pluma.
    Por aquí, todo va marchando, salvo Manolo que no quiere espabilar.
    Tú disfruta, por lo menos, hasta que os tengais que ver, no con Fumanchú, que fué uno de mis personajes inolvidables del cine del Colegio Lourdes de Valladolid, sino con ese Maxicristiano que tiene algún recado que daros.
    Mientras tanto, felicidad.

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  3. Querido Estanis. Mantener un blog no es imposible, es peor que eso cuando la vida te deja sin un minuto libre... Un esfuerzo titánico!!! Jajaja. Yo llevo más de un año sin escribir una nueva entrada en el mío. Ya ves... Pero recuerda que tienes seguidores (lo siento...)
    En cuanto a la bicicleta, tendrás que trasladarte con ella a La Bastida, donde los lugareños riojanos dicen que hay una cuesta que parece que desciende cuando en realidad es cuesta arriba. Quizás allí sea más fácil subir las cuestas sin dar pedales!!!
    En lo referente al celadón (en chino: qingci 青瓷, literalmente «porcelana verde»), parece que, según he leído, los orígenes de su nombre son inciertos, pero quizás se deba a alguna visita del Celedón por el lejano Oriente, con su paraguas para protegerse de la lluvia china, y dejó su nombre por allí en forma de cerámica, como lo hará uno de Markina que yo conozco en forma de teatrillo.

    Tío, aprovecha tu estancia en China y disfruta de cada momento. Y si te da tiempo de dejar alguna foto o algún comentario en el blog, lo agradeceremos como se merece. Un fortísimo abrazo!!!

    Alfonso.

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    1. Por ahora vamos a seguir con el pedaleo, no vaya a ser que a Celedón se le caiga su cargamento de Celadón.

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